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COLABORACIONES
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Colaboración de la periodista y organizadora de
REINA GRAN TALLA.
Inés Fernández
Reflexión sobre la mujer que transita de los 40 a los 50
Que edad más difícil para todos es época de cambios, nuestro cuerpo pierde juventud. Somos diferentes y no nos gusta lo que vemos al levantarnos nos proponemos seguir adelante, luchamos contra el tiempo que se nos va de las manos sin darnos cuenta. Los niños han crecido, ya no te comprenden y tu tampoco a ellos, quieres vivir una aventura, ¿Pero con quien? Tampoco es fácil, pasamos de la loca juventud a la más absoluta disciplina con hijos, marido y demás cosas de la vida cotidiana, “Somos responsables” es lo que se supone debe ser. Y de repente un día te das cuenta que tanta responsabilidad te abruma. Quieres vivir una nueva etapa, pero no sabes por donde empezar y lo peor es que ni siquiera sabes si quieres. ¿Liarte la manta a la cabeza, y volver a tener aventuras? No solo amorosas, sino té todo tipo, viajar, montar en bici, ir en moto, yo que sé, algo que te saque de la monotonía de vida que llevas.
Antes creías firmemente que una persona de 40 años era un ser centrado y que la edad correspondería con el pensamiento, o craso error no te sientes mayor, es el maldito espejo que te devuelve una imagen que no corresponde a todo tu universo.
Lo peor es que las queridas amigas que te rodean se empeñan en decirte si has adelgazado, engordado o te ha salido una arruga nueva. De repente pretendes tener una aventura y el señor en cuestión solo ve en ti… sexo… creía que eso solo pasaba cuando tenias 20 años, solo que ahora es diferente, parece que si rechazas una invitación a la cama con un pelado feo calvo y tan mayor o más que tu, que para mas INRI será casado y que probablemente su mujer estará en tus mismas circunstancias.
O que difícil se hace el mundo, las relaciones que anhelas de ternura romanticismo, conquista, terminan en un desengaño tras otro, y sigues esperando tu príncipe azul.
Solo querías volver a sentir que eres persona, tener una relación de aquellas que tenias olvidada como novela vieja en un cajón, sentir una vez mas la reconquista de tiempos pasados.
A quien no le gustaría una cena romántica a la luz de las velas y sentir el deseo de la pareja, insolente arrollador y a la vez respetuoso. ¿Es que pedimos tanto? Porque el ser humano no es capaz de dar aquello que tanto necesita. ¿O es que yo pienso con mentalidad de mujer, y los hombres no precisan de tantas zarandajas?
Me siento triste, me gustaría que solo yo en el mundo sintiera esta tristeza pero mi instinto me dice que muchas personas están en el mismo barco, pero cada uno con sus razones somos incapaces de huir de esta cárcel en la que nos hemos metido.
Me planteo, que la hipoteca es importante, los estudios de los niños, el trabajo, los problemas cotidianos. Y nosotros es que acaso no nos estamos olvidando de vivir.
Todo pasara dentro de cien años, posiblemente el piso que hoy estamos pagando ya no exista, la empresa haya cerrado y los niños, o sus hijos estén tan cargados de contradicciones como nosotros mismos.
Porque si todos queremos lo mismo y vivimos para un día no estar en este plano no cambiamos un poco y aprendemos a vivir.
Este es un grito de socorro es el sentir de tantas personas y lo que comentamos cuando estamos con aquella amiga-o a solas pero que en realidad me gustaría que alguien me argumentara otra cosa diferente y posiblemente mañana volverá a salir el sol y veremos las cosas diferentes pero año tras año solo atesoramos indiferencia y cíclicamente pasamos de generación en generación sin aprender realmente a que hemos venido al mundo.
Reflexión
Inés Fernández
Junio 2002