COLABORACIONES

Colaboración de la periodista y organizadora de

REINA GRAN TALLA.

    

 Inés Fernández

Reflexión sobre la vida

Hoy es un día como otro cualquiera,  luce el sol y parece que nada debería estar mal, el problema es  hay cosas que no están bien y pasamos por el mundo sin darnos cuenta que a nuestro lado alguien sufre, pero así es la vida.  Los años 60 vivir era complicado yo no digo que no, los movimientos a favor de la mujer empezaban a escucharse, parecía que nunca iba a llegar la revolución, el trabajo y la pareja  eran incompatibles, una mujer  se casaba y educaba a sus hijos; Era un dogma de fe, El hombre trabajaba y a final de semana traía el sueldo a casa.  Cada uno tenía su lugar y todos estaban descontentos, la época era de cambio y vaya si hubo cambios.

Aquella mujer quiso trabajar, oíamos que la que trabajaba debía contar con el Beneplácito del marido y por supuesto ya era un logro que él  la dejara. Los más modernos hablaban de ayudar en la casa, claro como no, para ellos colaborar no entraba en su vocabulario, cuestiones como quien ponía la mesa, lavaba los platos, hacia camas, llevaba los niños al colé, quitaba el polvo, planchaba, eran exclusivamente femeninas. Ayudar significaba poco más que bajar la basura, dejar los platos amontonados en la cocina, alguna que otra vez. Eso hizo que la mujer que trabajaba se convirtiera en una súper mujer, era tanta la presión externa e interna que suponía trabajar que en la mayoría de los casos terminar una jornada de 18 horas era más habitual de   lo que muchas podían soportar. Si algún día el niño estaba enfermo, solo el poder supremo sabia cuantas llamadas, de socorro se lanzaban al viento, las socorridas abuelas, tías, vecinas etc. nos tapaban los pequeñas problemas que significaba no perder el trabajo, pero y aquella famosa frase….  ¿Dónde están mis calcetines? Que de buena mañana cuando la trabajadora se preparaba para marchar después por supuesto de preparar la comida, los niños,  poner la lavadora y en definitiva dejar la casa a punto, el queridísimo que solo había tenido tiempo de afeitarse porque le esperaba una dura jornada…..jajajaja….. Te increpaba con  su carita de buen marido y padre amantísimo. ¿Alguien alguna vez contesto?  Lo mejor era cuando llegabas a tu puesto laboral y el jefecillo de turno te decía que era intolerable que llegaras tarde, “Claro eras mujer” y por tanto consciente y culpable.

 

La culpabilidad que todas teníamos era tal que cuando fallabas en algo, solo tú y nadie mas tenia la responsabilidad de llevar a cabo la misión de ser súper – woman.

 

La frase de nuestras abuelas de que una mujer debía ser “señora en los salones, cocinera en la cocina y puta en la cama” cobraba más actualidad que en toda la historia de la humanidad. Si alguna vez tenias que acompañar al esposo a un acto, era tu obligación ir perfecta, guapísima, ser discreta y por supuesto no tener nada que hacer, solo trabajabas para sentirte realizada…. ¿Te suena?… La cocina, ningún problema, el señor podía presentarse en cualquier momento, con sus amigos o jefe porque estaría preparado un riquísimo asado, más propio de las películas americanas, que de la vida real. Y del sexo: ¡Que os voy a contar!

 

Hoy todo esto queremos que nos suene a chiste, claro no es nuestro caso, eso era antes, decimos. Pero alguien se ha planteado que hoy las mujeres son asesinadas por sus parejas. Se da la circunstancia que él número de crímenes familiares esta alcanzando unas cuotas mucho más altas que nunca, y que según las estadísticas los asesinos de sus mujeres, han avisado en muchas ocasiones de la violencia que llevaban dentro.

 

He escuchado en muchas ocasiones “A mí me dan la primera, pero la segunda la devuelvo” Entonces me pregunto yo; ¿Cómo es que hay tanta violencia? Si partimos que estamos mas preparadas, que supuestamente somos más independientes, económicamente y socialmente.

 

No seria hora de empezar a valorar, ¿Dónde esta el Fallo? Me gustaría que nos hiciéramos la pregunta muy en serio. Yo por mi parte y sin que sirva de precedente expongo.

 

1ª Los adolescentes tienen una agresividad, que su entorno es casi una carrera de obstáculos, en los colegios hay un sector que no permite la tranquilidad de los profesores y de sus compañeros. Al tiempo que teniendo más ocasiones para estudiar y facilidades, el nivel cultural de un tanto por ciento elevado es mínimo.

 

¿Hemos abandonado a nuestros hijos?

 

2ª La violencia domestica toma visos escalofriantes, la edad media de un maltratador esta alrededor de los 40 años. La mujer sufre en silencio los malos tratos físicos y psíquicos.

 

¿Ha variado algo la situación respecto a nuestras madres abuelas?

 

3ª La población  Española tiende a engordar de una manera incontrolada, se dan casos de familias enteras con graves problemas de obesidad, se habla del 70 % de personas con sobrepeso.

 

¿Estamos teniendo en cuenta que somos lo que comemos?

 

4ª Nuestros ancianos carecen del cariño que solo el seno de una familia puede facilitar, en la mayoría de los casos están tan desatendidos que es fácil verlos en los consultorios de la seguridad social, con enfermedades psicosomáticas.

 

¿Cuál seria la solución?

 

Termino planteándome que hemos ganado, alguien diría, “libertad” pero; ¿Compensa?  a que nos lleva tanto afán por la imagen externa, tanto electrodoméstico, que en teoría nos hace la vida más fácil, el coche más grande, el piso más cómodo, los muebles de diseño, la moda más vanguardista y todas esas cosas que se han dado en llamar facilidades del mundo moderno; si lo más importante lo estamos olvidando.

 

No tenemos tiempo de vivir, y morimos preguntándonos para que hemos vivido.

Hoy me entere que el hermano de una amiga ha muerto, solo tenia 42 años, y ha muerto de estrés, vaya desde aquí mi cariño para ese ser que ha pasado por la vida y para tantos otros que pasaran y ojalá todos, cuando nos llegue la hora “tengamos paz”.

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Texto

Inés Fernández