La mano
de mi padre
(por Danj)
Aun recuerdo tu mano fuerte
sosteniendo la mía
como el roble fornido que sostiene sus hojas más tiernas.
Que sensación mas grande de calor y paz me traían
tanto que aun creo conservar esa protección tan mía.
Aun recuerdo esas manitas
alzadas, como pidiendo
solo un poquito de ese resguardo tan fuerte
¡no eran mías!, ¡no eran mías!, esas manitas
las mías las protegían las ramas de tu roble.
Aun recuerdo y no comprendía,
porque a su lado no había
un árbol tan grande como el mío,
tan fuerte y tan grande, tan bello y tan bueno
ya no tengo mi mano pequeña, pero aun no comprendo.
Aun recuerdo mi mirada de
niña, que solo quería
resguardar otras manos tan tiernas y tan diminutas como las mías
Ya no hay roble, ya no son mis manos
pero la semilla de árbol ha quedado, para otras manos chiquitas.
Aun recuerdo y no olvido
que mi sueño de niña
fue nunca ver manitas vacías
sin protección de un árbol tan fuerte y tan grande
como aquel roble, tan bello y tan bueno, tan mío.
Francisca (Danj)