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COLABORACIONES
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Colaboración de la periodista y organizadora de
REINA GRAN TALLA.
Inés Fernández
Nosotras las gorditas.
Estos días diferentes medios de comunicación de las llamadas revistas especializadas en la mujer nos bombardean con todo tipo de regímenes. Las dietas que platean son como una panacea, que nos recuerdan que llega el verano y que vamos a ser juzgadas por no tener un cuerpo 10. Quien de nosotras no compra aquella revista que te promete la dieta mágica….Pierde 3 kilos en una semana……O la dieta de la alcachofa. Bien conocida por todas, porque una conocida famosa, "ja"... Adelgazo. O la famosa sopa quema grasa, que al final lo único que consigues es coger una especie de repulsión a la nevera, porque cuando la abres el olor a Apio no lo resistes, y el dolor de cabeza es insufrible.
Si realmente estas revistas no fueran más que un puro entretenimiento no tendría nada que decir, pero la realidad es que con estas dietas se venden mas revistas. Desde mi experiencia personal las dietas son para toda la vida y os lo dice alguien que toda su vida es una dieta, luchando como posesa por ganar una batalla perdida de antemano. Es muy fácil para los supuestamente entendidos hablar de la buena alimentación y yo al igual que vosotras lo creo, pero como siempre termino teniendo mas quilos que la cuenta y no entrando en aquel precioso vestido que compre ya justito, porque siempre tengo aquella frase a mano…..Seré buena y haré bondad….MENTIRA.
Solo soy capaz de hacerlo con un objetivo claro, El acto protocolario, la reunión anual de las compañeras del antiguo colegio. O porque no decirlo aquella ilusión “hombre” que de repente aparece en tu vida, (aunque cada vez menos) debe ser la edad.
Seamos sinceras con nosotras mismas, la única dieta que funciona es la ilusión por la vida. Que más da que no tengamos una 38 escuálida, si suplimos la talla por temas que nos atraen y nos llenan. Esa frase me la repito mil veces a lo largo del año y como un consuelo me la creo, que remedio. Desde mi escaso 1,55 y mis 70 quilos adquiridos con toda las garantías de colesterol, azúcar, dolor de articulaciones, mal humor y depresiones.
Me gustaría decirles a los médicos cuando voy a la consulta y me recomiendan el régimen carne a la plancha, pescado hervido y lechuga, previo pago de sus altísimos honorarios. Que tienen que prescribir una receta aparte que me prohíba entrar en la cocina, hacer la comida para toda la familia y además y a comprar al súper con todo tipo de tentaciones a nuestro alcance. Pero no termina ahí la prescripción facultativa además su recomendación debería de ser, Ponga una ilusión en su vida.
Este año además de las consabidas dietas archí conocidas, os explico la ultima, una querida amiga cansada de ir al medico a que la riñera todas las semanas le dijo.
Esa frase me suena. ¿A vosotras no?
Claro que omitió decirle que no tenia las 16 mil pesetas que necesitaba, para comprar el famoso Xenical (Orlistat) que él le diagnostico. Y sabes que le recomendó el doctor.
Pues tenia que comer durante 15 días 50 gramos de arroz para comer y 50 para cenar. Os aseguro que en estos momentos del año y previa la promesa de perder 10 kilos en 15 días, prepare una gran olla de arroz, que termino comiendo mi hijo y mi marido con huevos fritos, lomo etc. “que rico”
No parecería tan patético sino fuera porque cada vez mas estamos siendo analizadas y examinadas por nuestro físico. Y lo peor de todo es que nos llega, como una daga a lo más profundo de la feminidad. Es que no podrían simplemente mostrar ropa un poco más grande y unos bañadores que no sean todos para las muñecas barbys.
Ojo quiero dejar claro que no estoy a favor de la dejadez en ninguna de sus facetas y que cuando hay un verdadero problema de obesidad hay que tratarlo desde la conciencia, y con todos los medios serios que la medicina pone a nuestro alcance, pero no cuando de lo que se trata es de minar nuestra autoestima.
Me gustaría deciros que no voy hacer ninguna dieta más, pero os engañaría vilmente, yo no sabría vivir sin el martirio de las dietas. Y sabéis lo peor, que ninguna de nosotras se ve tan mal con algunos quilos de mas, pero la sociedad se empeña a que adelgacemos y decirnos, Gordas.
Texto: Inés Fernández
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