Ahora,
que se acaban las vacaciones y todo vuelve a su sitio, los conocidos
se encuentran, la família se vuelve a ver, los compañeros
de faena se explican las vacaciones, para la gente obesa la vuelta a
la rutina también es muy terrible, ya que siempre tarde o temprano
sale la misma pregunta graciosa: "Te has engordado, no?"
Qué
importancia tiene si se ha engordado o no, lo importante debería
de ser, el reencuentro, la alegría de estar juntos, las experiencias
vividas, los sitios impresionantes que has visto. Pero no es así,
te encuentras gente por la calle que lo único bueno que ha encontrado
en sus vacaciones, parece ser, aquella persona que conocieron, que se
había operado, o que había hecho dieta y se había
adelgazado, y te dan una lista de consejos y normas para ti, que no
le has pedido, ni quieres, y acabas huyendo con cualquier excusa tonta
de última hora. Pero, y ¿si es tu propia familia?, esas
comidas, aperitivos y encuentros qeu no se acaban nunca, donde te hartan
de comida como si fueses el pavo de Navidad, no sea que te quedes con
hambre y no puedes salir huyendo.
Pero
lo peor aun está por venir, harto como un pollo y medio dormido,
en los postres, cuando la conversación va decayendo, entonces
viene lo mejor: el fin de fiesta para tí. Viendo lo que te han
hecho comer, y creyendo que eres alguien que no piensa ni razona por
sí mismo, con la excusa que yo te digo por tu bien. Acabas escuchando
una de defectos que se sacan de la manga y unos teóricos inconvenientes
que ellos se imaginan que te encuentras, por no nombrar la lista de
hipotéticos "que dicen..." la gente sobre los obesos.
Les
puedo asegurar qeu si no eres una persona centrada, acabas pensando
que de todo esto no te rehaces, y si ya has pasado de complejos e inseguridades,
los vuelves a recuperar todos, corregidos y aumentados. Por no hablar
de todo lo que te dicen que han visto por la tele, y ofreciéndote
la solución milagrosa del momento, la dieta de la alcachofa,
plátano, sandía y el resto del supermercado, o te dicen
un sco "opérate" porque en la tele dicen que es un
milagro, como si pasar por un quirófano fuess ir a pasear al
perro.
Y
la cosa se agrava si cogen a tu pareja por banda, le ponen la cabeza
como un tambor, que si tu mujer habría de hacer esto, que si
tu marido habría de hacer aquello.
Y
después de tres o cuatro días de profunda y oscura depresión,
sales de tu rincón, y razonas todas las razones de peso que te
han dado para demostrarte que no te aceptan como eres, y piensas que
se habrían de operar ellos la nariz porque la tienen muy larga
y la meten donde no les llaman, y lo cojas por donde lo cojas te toca
recibir, hasta que llegas a la conclusión que las veladas con
los conocidos, los tíos y el resto de parientes y compañeros
de trabajo, no serían sin ti lo mismo. Porque por muchas razones
de peso cuando te lo quieres pasar bien, ya sabes con quien has de ir,
sin oir qué puedes hacer para cambiar. Y te planteas si realmente
la persona que te quiere hacer cambiar te quiere por ti mismo, o quiere
que cambies para parecerte a alguien.
Todo
ser humano es único, irrepetible, cuando queremos a alguien,
lo queremos sin condiciones, si le decimos cómo mejorar es fantástico
pero si le comenzamos a dar consejos que no nos pide, y queremos variar
su modo de vida, le queremos hacer cambiar su apariencia y no valoramos
lo bueno que tiene, y nos pensamos que con nuestro pensamiento estaría
mejor, y nos pensamos que él es inferior, que por sí solo
no está haciendo ningún esfuerzo, realmente valdría
más la pena que buscásemos otra persona que no tenga tantos
peros para nosotros y lo dejamos ser un poco él, respirar y vivir,
que al fin y al cabo no hace mal a nadie, acepta y quiere sin condiciones,
porque sabe lo que quiere decir ser rechazado, ser gordo no hace daño
a nadie, en todo caso a uno mismo con el tiempo.
Quizás
toda esta gente que quiere con tanto esfuerzo que nos adelgacemos, podrían
mirar de hacer buenas obras al medioambiente, a los conductores que
beben, en el tercer mundo, mejorar su entorno, que esto sí que
les puesde perjudicar pero la persona obesa por muchas razones de peso
no perjudica a nadie, sólo a sí mismo con el tiempo.