Os ofrecemos la traducción de un artículo publicado el día 24/08/2001 en LA PROA DEL BAIX EMPORDÀ.

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FIN DE FIESTA

 

Ahora, que se acaban las vacaciones y todo vuelve a su sitio, los conocidos se encuentran, la família se vuelve a ver, los compañeros de faena se explican las vacaciones, para la gente obesa la vuelta a la rutina también es muy terrible, ya que siempre tarde o temprano sale la misma pregunta graciosa: "Te has engordado, no?"

Qué importancia tiene si se ha engordado o no, lo importante debería de ser, el reencuentro, la alegría de estar juntos, las experiencias vividas, los sitios impresionantes que has visto. Pero no es así, te encuentras gente por la calle que lo único bueno que ha encontrado en sus vacaciones, parece ser, aquella persona que conocieron, que se había operado, o que había hecho dieta y se había adelgazado, y te dan una lista de consejos y normas para ti, que no le has pedido, ni quieres, y acabas huyendo con cualquier excusa tonta de última hora. Pero, y ¿si es tu propia familia?, esas comidas, aperitivos y encuentros qeu no se acaban nunca, donde te hartan de comida como si fueses el pavo de Navidad, no sea que te quedes con hambre y no puedes salir huyendo.

Pero lo peor aun está por venir, harto como un pollo y medio dormido, en los postres, cuando la conversación va decayendo, entonces viene lo mejor: el fin de fiesta para tí. Viendo lo que te han hecho comer, y creyendo que eres alguien que no piensa ni razona por sí mismo, con la excusa que yo te digo por tu bien. Acabas escuchando una de defectos que se sacan de la manga y unos teóricos inconvenientes que ellos se imaginan que te encuentras, por no nombrar la lista de hipotéticos "que dicen..." la gente sobre los obesos.

Les puedo asegurar qeu si no eres una persona centrada, acabas pensando que de todo esto no te rehaces, y si ya has pasado de complejos e inseguridades, los vuelves a recuperar todos, corregidos y aumentados. Por no hablar de todo lo que te dicen que han visto por la tele, y ofreciéndote la solución milagrosa del momento, la dieta de la alcachofa, plátano, sandía y el resto del supermercado, o te dicen un sco "opérate" porque en la tele dicen que es un milagro, como si pasar por un quirófano fuess ir a pasear al perro.

Y la cosa se agrava si cogen a tu pareja por banda, le ponen la cabeza como un tambor, que si tu mujer habría de hacer esto, que si tu marido habría de hacer aquello.

Y después de tres o cuatro días de profunda y oscura depresión, sales de tu rincón, y razonas todas las razones de peso que te han dado para demostrarte que no te aceptan como eres, y piensas que se habrían de operar ellos la nariz porque la tienen muy larga y la meten donde no les llaman, y lo cojas por donde lo cojas te toca recibir, hasta que llegas a la conclusión que las veladas con los conocidos, los tíos y el resto de parientes y compañeros de trabajo, no serían sin ti lo mismo. Porque por muchas razones de peso cuando te lo quieres pasar bien, ya sabes con quien has de ir, sin oir qué puedes hacer para cambiar. Y te planteas si realmente la persona que te quiere hacer cambiar te quiere por ti mismo, o quiere que cambies para parecerte a alguien.

Todo ser humano es único, irrepetible, cuando queremos a alguien, lo queremos sin condiciones, si le decimos cómo mejorar es fantástico pero si le comenzamos a dar consejos que no nos pide, y queremos variar su modo de vida, le queremos hacer cambiar su apariencia y no valoramos lo bueno que tiene, y nos pensamos que con nuestro pensamiento estaría mejor, y nos pensamos que él es inferior, que por sí solo no está haciendo ningún esfuerzo, realmente valdría más la pena que buscásemos otra persona que no tenga tantos peros para nosotros y lo dejamos ser un poco él, respirar y vivir, que al fin y al cabo no hace mal a nadie, acepta y quiere sin condiciones, porque sabe lo que quiere decir ser rechazado, ser gordo no hace daño a nadie, en todo caso a uno mismo con el tiempo.

Quizás toda esta gente que quiere con tanto esfuerzo que nos adelgacemos, podrían mirar de hacer buenas obras al medioambiente, a los conductores que beben, en el tercer mundo, mejorar su entorno, que esto sí que les puesde perjudicar pero la persona obesa por muchas razones de peso no perjudica a nadie, sólo a sí mismo con el tiempo.

 

 

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