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TESTIMONIOS |
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Ante todo presentarme soy Mª Angels, tengo 25 años y con la cabeza bien alta no me da ninguna vergüenza decir que soy obesa. A continuación os voy a describir lo que ha sido mi vida hasta el día de hoy. |
Yo como he dicho antes tengo 25 años, estoy apuntito de cumplir 26, mido 1’72 cm. de altura y mi peso actual (antes de navidad porque seguro que me he engordado…) es de 165 Kg. La verdad soy un poco extrovertida, soy simpática con la gente que quiero igualmente que con la gente que no conozco soy muy cerrada, supongo que es por miedo al rechazo, ya que a mi me han rechazado mucho, tanto en mi etapa escolar como en mi familia más cercana y también la sociedad.
En mi etapa escolar sufrí el rechazo de las compañeras de colegio, nadie quería hacerlos trabajos manuales conmigo y sólo por ser obesa, hacían grupitos de cuatro y a mi me dejaban en un rincón y si se tenía que comprar material para hacer las manualidades ellos como es lógico compartían los gastos en cambio yo me lo tenía que pagar sola. A la hora de hacer la gimnasia era mi suplicio, durante una hora y media que duraba la clase, si jugábamos a fútbol me cogían de portera porque ocupaba más sitio en la portería y como no corría pues mi sitio era de portera, y como se colara algún gol me decían:
“Parece mentira Bou (este es mi apellido, traducido al castellano buey) que con lo que ocupas tú y que te metan los goles”.
Así íbamos tirandillo, a la hora de alguna revisión médica era todo un número, claro, veías a tus compañeras con esos cuerpecitos y yo que hacía dos como ellas, ¡no veas!, los chicos diciéndome “que, ¿se ha roto la balanza al pesarte tú o aún aguanta?”, claro yo que no decía nada y no contestaba nada, cuando me preguntaban cuanto pesaba no les decía la verdad por miedo a que se metieran más conmigo.
Los fines de semana mis compañeras, como es lógico, salían al cine del pueblo, en cambio yo me quedaba en casa porque nadie decía de salir conmigo, si salía era con mis padres a ver algún familiar, y para las excursiones siempre era la última en encontrar pareja para el asiento del bus, incluso alguna vez tuve que ir al lado del profesor porque nadie quería sentarse conmigo, ¿sabéis por qué?, pues porque entonces yo tenía sobrepeso.
Pasó mi etapa escolar con sus más y sus menos, dejé de estudiar y me quedé en casa y este fue mi gran error, ya que al quedarme en casa empecé a meter mano a la nevera cuando nadie me veía. Mi familia al quedarme yo en casa empezó a meterse conmigo, mi hermano me decía “te estás poniendo como un monstruo marino”, mi queridísimo padre, y digo queridísimo, decía que sólo estaba allí para darle gasto y que tendría que alimentarme toda la vida… A mi familia sólo les ha importado el dinero, si trabajabas, ganabas dinero y lo dabas en casa bien, pero como yo no trabajaba no ganaba dinero para aportar en casa y eso era ¡¡¡fatal!!! .
A mis 16 años, dos años después de dejar mis estudios, conocí a mi actual marido. Me conoció obesa aunque no tanto como ahora, salimos juntos seis años. En esos seis años se murió mi padre y entonces las cosas fueron mucho peor, yo intentaba irme de casa pero como no tenía donde ir pues allí seguía.
Mi padre se murió en diciembre y yo tenía planeado casarme en abril. Me casé en abril pero sin hacer una gran fiesta por el luto, me fue bastante difícil encontrar vestido de novia y mi madre me decía que yo como estaba tan gorda no me podría casar porque no tendría ningún vestido, me hacían muchísimo daño sus palabras pero callaba y aguantaba y por fin!!! encontré, mi vestido de novia y se tuvo que “tragar sus palabras”. Después empezó a chantajearme con que no iría a mi boda y así yo no me casaría, ya que no vendría nadie a la boda si ella no iba, yo callaba y aguantaba como una burra de cargamento. Nos ofreció, a mi marido y a mi, irnos a vivir con ella y mis hermanos, dijimos que si y pintamos todo el piso y amueblamos la habitación en la que teníamos que dormir los dos. Nos casamos y la boda fue muy bien pero al empezar mi marido de nuevo a trabajar... ella se giró contra mí y a los quince días de casados nos echó de casa, nos vimos en la calle, sin ningún sitio a donde ir. Fuimos una semana a una pensión en la localidad donde trabajaba mi marido, el fin de semana regresamos y nos pusimos a mirar pisos de alquiler, la suerte gracias a dios que encontramos uno en el que hasta ahora estamos.
Pasaron unos meses y decidimos perdonar a mi madre, gran error por nuestra parte.
Yo desde entonces empecé a interesarme por la obesidad, por los programas de televisión que trataban el tema, en donde la mayoría dejaban a las personas obesas en ridículo total. Un día mi indignación fue tal que llamé, y me pasaron la llamada al directo del plató, cual fue mi sorpresa que al cabo de 1 año aproximadamente me llaman de la tele para que yo vaya a un programa de televisión para dar mi punto de vista sobre la obesidad y decir que yo soy feliz. En este primer programa fue donde conocí a Isabel Castelnou. Nos conocimos en el aeropuerto de Girona, yendo las dos en el mismo vuelo hacia el mismo lugar. El programa iba bien hasta que una señora “muy simpática” del público me preguntó si a la hora de hacer el amor con mi marido, él se quitaba las gafas para no verme, imaginaros…allí se lió la de San Quintín, yo reconozco que soy muy impulsiva y que a veces no pienso lo que voy a contestar ni las consecuencias que puede tener mi respuesta pero ni corta ni perezosa contesté que yo no tenía ningún problema en ese aspecto y si hacía falta lo hacía encima de una mesa, como dentro de la bañera. A la señora la echaron del público e Isabel no se enteró de nada ya que ella fue la última en entrar al plató. Cuando se acabó el programa yo se lo expliqué todo y le dije el miedo que tenía a lo que podía suceder por mi respuesta, ella (Isabel) me dijo que eso dependería según la mentalidad de cada persona, "Según las orejas que me escucharan", para unas no tendría mas importancia hoy en día el sexo ya no es tabú aunque lo practique una persona obesa, pero para otras y sobre todo mayores podría ser un motivo de incomodidad y de poder meterse conmigo. Al regresar a mi casa descubrí que si tenía repercusión aquella respuesta, estuve una semana sin salir de casa, me volví a pelear con mi madre porque me dijo que lo que había dicho no eran palabras para decir en la tele pero cuando el ambiente se calmó la volví a perdonar…
Y encima me llamó Isabel para decirme que ese trozo de programa lo habían sacado en crónicas marcianas, alegando periodistas como la Begoña Ameztoy y la Hornillos que no entendían como las personas obesas podían decir esas cosas y bueno, comentarios similares e igual de agradables….
Al cabo de medio año fuimos Isabel y yo a otro programa de televisión. En este programa nos presentaron como las Pili y Mili y que nuestro peso sumado era más de 300 kilos, Isa y yo nos miramos y pensamos…ya estamos en el circo de antena 3, a las dos por teléfono nos habían prometido cientos de veces que seria un programa serio y que podríamos decir la verdad, las dificultades que se encontraban las personas obesas y lo que queríamos hacer (asociación, recursos etc.). La pregunta del millón de la presentadora (Ana Rosa Quintana) fue si yo tenía problemas a la hora de hacer el amor con mi marido, miré a Isabel y la verdad es que no contesté pero me mordí la lengua, Isabel contestó por mí. Desde este programa hasta ahora a habido muchos más programas y la verdad que en el que me sentido mas ridículo y que daba gracias a dios de que mi familia no tuviera la tele por cable, fue en uno de Telemadrid: “Las mañanas de Alicia”, presentado por Alicia Senovilla. Aquello fue peor que Moros y Cristianos y un comentario de la presentadora fue “que ella como estaba embarazada se sentía gorda y por lo tanto iba a hacer de abogado del diablo, porque ella ya no se sentía feliz por ese sentimiento”. Consideraron que alguien que nos dijera que éramos antiestéticas, antihigiénicas y golosas no era un insulto pero Isabel le dijo a la misma que ella era teñida y ¡bueno! la ofensa que le hizo, eso es la justicia televisiva, El último programa, “Camp Contrari en TV3”, al que fui junto con Isabel como público y que discutí con mi madre por ser yo obesa , había una chica que pesaba más o menos como yo y no se operó sino a base de fuerza de voluntad logró perder mucho kilos, ahora no recuerdo cuantos. Mi madre llamó a mi marido a las once y media de la noche para decirle que yo tomara ejemplo de esa chica, mi marido no me dijo nada. Cuando fuimos a verla el viernes ya empezó con que si tenía que adelgazar (yo), que si la ropa de color no me estaba bien, que si la obesidad no era una enfermedad, que si yo estoy así es porque me como tres platos de macarrones…¡¡¡y esto lo decía mi madre!!!. Yo ya no pude más y exploté, le dije todo lo que había aguantado y el daño que hizo al tirarme fuera de su casa recién casada y que si no me quería tal y como yo era que no tenía porque estar allí, porque yo no voy a sitios donde la gente me despreciaba y donde, nunca, en 25 años de existencia no me habían dado un beso ni me habían dicho un te quiero.
Ahora hace un mes de todo esto último contado, puedo decir que los malos ratos que hemos pasado por culpa de terceros, mi marido y yo, nos han fortalecido la relación y que la verdad yo no quiero ver más a mi madre, por mi está enterrada en vida. La persona que me ha ayudado más cuando la he necesitado y eso que no es de mi familia y ella sabe que la quiero mucho y que para mi es como mi hermana mayor, es Isabel.
Sé que las palabras que digo son un poco fuertes pero sólo siento odio y rencor hacia esa persona que muchos la llaman mi madre.
Por parte de la sociedad también he recibido bastantes palos, me han rechazado en dos sitios de trabajo y eso que al primero me hicieron la entrevista por teléfono, todo iba bien hasta que les dije que tenía sobrepeso y entonces me dijeron que no les interesaba. EL segundo lugar fue este verano, llamé para un anuncio y todo iba bien también hasta que me preguntaron por mi físico, les dije que era obesa y entonces me dijeron que cara al público no les interesaba tener a una obesa, entonces les respondí que si necesitaban a Claudia Schiffer para vender helados, claro no me cogieron tampoco para el puesto. Por todas estas cosas que me han sucedido, yo no he perdido las ganas de seguir viviendo y luchando para que las personas obesas como yo, no se sientan discriminadas, que estén en esta sociedad tan integradas como una persona normal y corriente (que es lo que somos).
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Sé que este testimonio puede herir a algún lector, desde aquí pido perdón pero es mi cruda realidad y quería compartirla con todos vosotros y vosotras. Muchas gracias por todo y un saludo de Mari Angels.
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